Monday, August 23, 2004

Al final vieron un espejo

LOS SUICIDAS SE EQUIVOCARON(AL FINAL VIERON UN ESPEJO)

Todos tenemos nuestros días malos. ¿Pero necesariamente debes asustar a tus amigos diciendo que quieres matarte? ¿Realmente crees que eres el único en el mundo que soporta "tanto" dolor?...

¿Qué puedes decirle a alguien que lo único que quiere es tirarse a la línea del tren? ¿Cómo hacer para que tu amigo deje la idea de reventarse contra el pavimento? ¿Cuales son las palabras justas y adecuadas para que un potencial suicida no te mande a la mierda?

A veces pasa. La vida entera parece estar contra nosotros. No hay papel en el baño, se quema la comida, nos roban el discman, nos cobran la plata que nos prestaron hace meses (y lo habíamos olvidado), el promedio va bajando con frenesí, "deje su curriculum, nosotros lo llamamos", empieza a llover fuerte, los asuntos pendientes del pasado vuelven,"sabes que ya no te soporto", lágrimas 7 días a la semana y,finalmente, sientes que te empiezas a secar por dentro.

Algunos están poco preparados, o son más sensibles o quieren llamar la atenció
n; y en el comedor de una universidad, en medio de la calle o por teléfono te lanzan el sermón. Que la vida es requeteinjusta, que nadie me quiere, que todo era más fácil antes, que el amor es algo imposible de encontrar a estas alturas, que sufro demasiado pero nadie se da cuenta.
Y tú escuchas pacientemente, porque también te ha pasado lo mismo.

TENGO PENA. NADIE ME QUIERE.

Pongamos que efectivamente todo está en contra tuya y que más encima todos tus amigos se fueron de viaje y no sabes a quien contarle lo que te pasa. Hay dos posibilidades. O haces un gran cambio de tema dentro tuyo (a lo texto de autoayuda,pero de verdad) o sigues con lo mismo, buscando respuestas a lo que te ocurre.

Y no seamos cínicos. Todos tendemos a lo segundo. Yo también. El problema es que empezamos a creernos el cuento del sufrimiento y nos empezamos a sentir superhérores por soportar estas malas rachas. Como si sólo nosotros sufrieramos. Como si lo que soportamos fuera algo extraordinario. Como si el amor y el dolor fuera un prueba de los dioses antes de elvarnos a la inmortalidad. Es un orgullo perverso, esto de poner la cara triste y romperse la camisa para mostrarle las heridas a la gente.

Y sonaste. Caíste en la trampa. Pisaste el palito.

Porque al final, vamos creándonos nuevos problemas y nos enredamos y nos perdemos en nuestros propios laberintos. Y cuando tras una sobredosis de Radiohead (o Morphine o Nick Cave o Elliott Smith o Joy Division), unas cuantas sustancias prohibidas y revolcarte en tu cama de pena; sientes que viste el final del tunel y juras que todo cambiará y serás feliz, sólo te topas con un espejo. Y lo que ves son ojos rojos, palidez de ultratumba y una boca seca. Puaj.

Como somos hijos de las ideologías, nos encantan las ideas y más aún adaptar la realidad a ellas. Entonces en vez de abrir los ojos y contemplar lo que sucede, simplemente pensamos y proyectamos aquello en la realidad. Por eso el celoso en vez de confiar en la otra persona a través de la "observación" producto de compartir la vida juntos, comienza a "idear" las más disparatadas situaciones de infidelidad. De la misma manera, el deseo de suicidarse es una idea que va proyectándose en la realidad y al parecer al suicida le encanta.

Y nos dice la frase clásica: "LA VIDA NO TIENE SENTIDO".

Para alguien que vive un romance con el nihilismo y se siente la medida de todas las cosas, obviamente que no tiene sentido. ¿Qué sentido puede encontrar un tipo que quiere morirse lo más pronto posible?

100 MOTIVOS

En una escena de Manhattan, Woody Allen hace una lista de cosas por las que vale la pena vivir. Joaquin Sabina tiene una canción donde dice que tenemos memoria, amigos, risa, bares, amores que matan, jadeos, boca, lengua, dientes, locura, deseo, sexo, rock, droga, los pies en el barro y el grito en el cielo; y remata señalando que hay más de cien motivos para no suicidarse, aunque todos fueran mentira. Mi madre es más práctica y dice que si yo me matara, lo peor sería que yo no correría con los gastos del entierro.

Y ese realismo (con toques de humor negro eso si) me hace aterrizar. Porque la pena no puede durar eternamente. Lo peligroso es cuando nos empezamos a quedar pegados en ella y comenzamos a sentirnos orgullosos de soportar el dolor. Y claro, al tener nuestros ojos puestos allí olvidamos de mirar adelante.

Y nos perdemos todo lo bueno, como pasear por el Parque Forestal, tomando helados, mientras el sol pega fuerte, simplemente por pensar demasiado y contemplar poco. Porque si alguien toma la decisión fatal, nunca sabrá si consiguió llamar la atención. Y eso si que es fome. Cuando puedes hacerlo en vida.

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